Creo recordar haber visto éste cortometraje hace un par de años, aunque no le presté la atención actual, y tampoco lo aprecie cómo tal. Vincent, obra de Tim Burton, es el primero de sus cortometrajes, mientras hacía sus pininos en aquel tiempo (1982) en Disney.

Inspirándose y homenajeando a uno de sus personajes favoritos (Vincent Price), da un probada de lo que serían sus siguientes trabajos, que hasta la fecha podemos ver (espero con ansias su propia versión de Alice). Con una voz en off narrando, del mismísimo Price, dándole al corto una profundidad adecuada, aunque es una pena que no haya podido encontrar la versión original con subtítulos en español, y no ésta que le falta penetración.

No hablaré mucho del trabajo, sólo les dejo el enlace para que disfruten éste genial sueño llevado a la realidad.

Éste es mi obsequio de Navidad y Año Nuevo, no sabía que poner; gracias mis lectores, y espero que disfruten de este pedazo.

Un saludo!

fernando v.

¡Momento! -dije al Viento- es hora de poner un grito de desesperación en tu espacio. Te pido permiso para quebrantar tu silencio.

Anda, hazlo -decía el Viento -.

No, lo he olvidado, la luz molesta hasta el más inspirado; quisiera gritarle al Sol para pedirle clemencia… vive lejos y no me escucha.

-La Tierra me habló- olvida a esa enorme bola arrogante, siempre queriendo estar por encima de nosotros, y muy lejos, según, nunca tiene tiempo para escucharnos, pues dice que el tiempo no le es suficiente; yo pienso que sólo le gusta hacer lo que quiere.

Yo te puedo ayudar –me seguía hablando la Tierra- pero necesito al amigo Viento ¿qué dices amigo Viento? Mmmmm –el Viento soplaba pensante- en qué puedo ayudar, no se hacer otra cosa más que soplar.

-La Tierra replicó- tu talento es soplar, de ti depende saberlo usar. –Gira su mirada, y me observa cómo pensando en lo que desea decirme- tú, ve y toma esa pequeña Rama medio seca, cava en mí, introduce el tallo y vuelve a taparlo, nomás no la aprietes. –La Rama agonizante gritaba aterrorizada- ¿no les parece suficiente el dolor que padezco? Estoy muriendo, déjenme en paz.

Calla rama, y tú no hagas caso, métela en mi cuerpo, pero hazlo con delicadeza –dirigiéndose a mí la tierra-.

¡Aaaah! Duele.

¡Te dije que lo hicieras con cuidado! Estás haciendo sufrir a la rama.

Lo siento –le dije-.

Todos ustedes son iguales, viven, cómo si fueran los únicos con necesidades y sentimientos –yo sólo agachaba la cabeza e intentaba acomodar con más cautela, mientras la Tierra me regañaba-. No se por qué te ayudo, pero tengo que hacerlo, estoy para servir y no servirme.

-Justo cuando terminé de acomodar a la Rama, la Tierra exclamó- Viento, es hora de que hagas tu parte, sopla, y llama a la prima Nube, busca la más gris y tráela aquí. –En eso el Viento rompió su silencio, sopló, y a la vez dijo- ahhh, ya entiendo, lo haré con todo gusto.

-Pasó un rato, antes de que el Viento trajera a la nube, que se resistía y decía- Déjame… ¿Por qué me traes aquí? Me has apartado de mis hermanas. –A lo que el Viento respondió- necesitamos de tu ayuda, nuestra amiga Tierra necesita de agua para alimentar a la agonizante rama que ves ahí. ¿Aceptas?

Bueno, no tolero ver sufrir, así que si me permiten un momento y tomando la oportunidad de que el sol está más presumido que de costumbre, tomaré otro poco de vapor, me hace falta más carga, sólo te pido Viento, dejes de soplar, pues no permites al Sol calentar lo suficiente, así tardaremos menos.

-Después de pasadas unas horas la somnolienta Nube despierta, más oscura que hace un rato- Bien, creo que ya es hora, así que quién no se quiera mojar, que se aparte. –Por varios minutos soltó un torrente, cubriendo al Sol durante ese tiempo, sólo se veían a los animales y muchas personas huyendo de las gotas, en busca de refugio-.

-Pasado el tiempo, la nube dijo- He terminado mi favor, me siento débil, pero satisfecha, espero haberles sido de utilidad. Señor Viento, sólo le pido que vuelva a soplar en la misma dirección que tomaron mis hermanas, es hora de partir.

-La Tierra dijo- Gracias, no olvides pasar a refrescarnos de vez en cuando, y de paso alimentar a la Rama.

Ahora tú, aquí viene la parte más importante, tendrás que esperar; ésta ramita en el momento que lo crea conveniente, y si cuidas bien de ella, podrá servirte, pero deberás tener paciencia, cubrirá las tarde caprichosas del Sol.

Anda, vuelve en un tiempo, aquí estaremos esperando a tu regreso.

fernando v.

Un viejo cuenta cuentos, ya cansado de la vida, pero con un rostro de satisfacción por haberla vivido bien, contaba otro de sus tantos cuentos. Narrando a fragmentos, tomándose un tiempo.

De caminantes, caballos, aves herreros y pobres. Un cuento cómo siempre tan entretenido, igual que el resto; los niños los miraban con asombros, percibiendo cada emoción de los personajes contados. Se les veía reír, se les veía llorar, se les veía gritar del susto, has de frio y sudor, igual que ellos.

A un lado una taza de café ya tibio, después del segundo cuento, ni a la mitad llegaba, pues el viejo se concentraba más en recordar, o aumentar los cuentos, que en tomar la taza y beber de ella.

Un perro paso excitado, ansioso y contento; con ganas de jugar, pasando a tumbar la mesita del viejo donde estaba el café. Cortó de un tajo el cuento, y la misma inspiración del cuentista. Haciendo uso de las más agradables bondades del idioma, regañaba al perro, mientras los niños reían sin poder sostener la respiración; el perro, sólo agitaba la cola y la draba de su todavía excitación.

El viejo tomaba su bastón, para levantarse, y dejar notar su presencia sobre los niños sentados en el suelo; se dio vuelta, camino unos pasos en silencio para sólo levantar la mirada y perderla en ese naranja atardecer.

fernando v.

A través de mis ojos percibo el entorno… no escucho, no siento; ni hablo ni huelo. Me limito a sólo proyectar mi ser por medio de la mirada; donde sólo pienso y no implemento. Mis piernas no sirven y, mis manos y cuello tampoco. No giro, no vuelvo; sólo detengo mi contemplar del viento.

No lloro… y tampoco grito, ni rio, ni hablo, ni asusto, ni toco, ni bebo, ni suspiro, ni enfurezco, ni corro, ni nado… ni nada de lo que te puedas imaginar.

Sólo vivo del pensar de mi pequeño gran mundo fantástico visceral.

fernando v.

Otro rescate más de mi antiguo blog, con algunas correcciones de ortografía por eso de las prisas al momento de escribir, espero lo disfruten. Un saludo!

El mal necesita del bien para vivir, así que luchará por siempre pero nunca vencerá, pues perdería el sentido de su existencia; no así el bien, que claramente equilibra sus fuerzas, pero jamás necesitará de él.

fernando v.

No entiendo el por qué, desde hace mucho, no había dedicado un espacio al cine dentro del blog, a pesar de ser una de mis principales pasiones, había discriminado algo del séptimo arte. El tiempo sigue pasando en mi.

Antes de seguir escribiendo, los invito a ver el cortometraje completo, no me hago responsable por algún spoiler que fulmine con el feeling del corto… ¿ya terminaste?

A short love story in stop motion, es una de esas historias que acapara los sentidos, te toca cómo el suave viento del aleteo de un ángel, te hace tener esperanzas por el futuro, y te enseña que en el más simple de los deseos, se puede encontrar la verdadera felicidad.

Nos encontramos a una niña realizando un dibujo, en lo que parece, su salón de clases, que cómo todo peque, tiene la más pura y creativa imaginación ojalá, nunca perdiéramos ese espíritu, voltea a un lado suyo y empieza la fantasía. Pocas veces me veo tan conmovido por una historia de amor, pero todo el conjunto hace que eleves tus sentidos a niveles pocas veces alcanzados.

El culpable de tan bello corto lo encontramos en la persona de Carlos Lascano; obteniendo el, un genial desempeño cómo director y animador en el corto. La música, nada más logra hacerte la piel de gallina, muy adecuada al arte y al mensaje del film.

Desde el punto de vista que se vea, es una obra que poco se puede criticar; lista para abrir conciencias, y tocar a aquellos más sensibles artísticamente hablando; con mensajes así, simplemente te hacen volver a tener fe.

Para finalizar, recomiendo aprovechar la tecnología en el streaming de vimeo, y disfrutar de la pieza en alta definición.

fernando v.