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Cuatro paredes blancas, ninguna ventana; una puerta también blanca. Despierto apenas en el suelo, y me doy cuenta que el piso al igual que el techo son blancos también. No tengo razón para estar ahí, o al menos no la recuerdo. Bata blanca y luz blanca, apenas si puedo distinguir algunas cosas, todo es tan brillante. Tanta luz sólo me provoca un dolor de cabeza.

Escucho unas voces lejanas, apenas perceptibles: un poco graves y perdidas, traspasando por la puerta. Un poco de eco también. Las mismas voces se alejan… se pierden.

Llevo ya, lo que creo, son varias horas aquí metida, no te tenido tiempo de pensar, mucho menos de hacer; todo es tan vacío, lo único que se repite incesantemente es la brillantez del sitio. Sigo sin saber que hago aquí, y empiezo a volverme loca.

Volvía a dormir… sin sueño, pero no tengo otra actividad. ¿Ejercicio? apenas me levanto me mareo, con todo el blanco no camino con seguridad… después de un rato, todo por no fijar mi atención en el sitio, y haciendo lo posible por no perder la cordura, me acosté de espaldas, y empecé agitando brazos y piernas, de alguna forma debería mantenerme ocupada. Se volvió obsesión y no me dí cuenta del momento en que terminé dormida otra vez.

Despierto de nuevo, ahora pareciera de un largo sueño, algo más relajada y más adaptada al medio; nunca he sido una persona de sobresaltos ni muy instintiva, ha sido bueno de momento para no cometer una barbarie. Volteo y veo un platon, al parecer con algo de alimentos; a gatas, me acerco. Verduras hervidas sin sal, y algo que asemeja una crema. Todo muy bien servido en pequeña cantidad y con un estilo de chef minimalista.

Es curioso, el entorno ha pasado de ser claustrofóbico a confortable.

No se cuantas veces he dormido desde que estoy cociente en este sitio, pero siento que no respeto el sueño nocturno, ya he perdido toda orientación con respecto el tiempo. Y ahora que me percato, tengo ropa limpia, pero no más ropa interior, incluso me siento limpia.

Es peor que una rutina, es tedioso y monótono; esos viejos movimientos de hace ya varios días son insuficientes, ahora que ya camino sin problema en el cuarto, agito todo mi cuerpo en diferentes posturas, pero aún son insuficientes, necesito hacer algo más.

Muchos, muchos días transcurridos, y desarrollé una manía por contar, mi mente tan ociosa ha generado ese patrón enfermizo, aunque lo único que pueda contar son mis extremidades, dedos, ojos, cabello, el mismo bello, los dientes, los pedazos de comida, e incluso sólo cuento sin saber qué.

Ya he dejado el viejo patrón del contar, estaba muy nerviosa, estresada y neurótica. He sustituido esa conducta por imaginar que habito espacios llenos de triques, con personas y muchas actividades por hacer. Incluso imagino que leo mis viejos libros de poemas, o al menos con los poemas que aprendí de tanto repetir. Siento que ya han sido varios meses aquí, pero aún sigo sin saber, sólo escucho voces, duermo, y hago mis actividades de distracción. No entiendo, sólo eso.

fernando v.